El horror que viven muchos venezolanos que escaparon de las represiones de la narcodictadura se manifiesta ahora en las deportaciones de inmigrantes que, contraviniendo prohibiciones de jueces federales, están siendo enviados de Estados Unidos a cárceles en El Salvador, cuyo régimen dictatorial se ha prestado para facilitarlas.
Sin tener pruebas concretas, fuera de portar tatuajes y por el solo hecho de haber nacido en Venezuela, esas personas son tajantemente acusadas de ser miembros del Tren de Aragua, violadores de niños, traficantes de drogas, pese a que grandes cadenas como CBS y Univisión han determinado que la mayoría nada tiene que ver con la banda delincuencial, ni siquiera tienen antecedentes penales.
Lo más grave es que ha llegado otro grupo de deportados, pese a que un juez federal del Distrito de Columbia ordenó que no se enviara a nadie hasta dirimir sus casos uno por uno, como corresponde en un Estado de Derecho, así como otro juez de Boston mandó que nadie fuera llevado a otro país que no fuera el de origen.
"Judicial coup" ("golpe judicial") se escribió en las redes sociales desde el círculo del poder en El Salvador, seguramente invitando a repetir la triste experiencia del derrocamiento de la Sala de lo Constitucional y de la tercera parte de los jueces más experimentados en 2021 para subordinar la justicia al bukelato.
Al igual que lo que sucede con las redadas de personas que hace el régimen bukeliano, juzgadas como grupo, no como personas individuales, nadie ha iniciado una indagatoria uno a ninguno de los capturados, víctimas de la clase de atarrayazos que marcaron el Holocausto de los nazis, que cobró la vida a millones de judíos desde niños muy pequeños hasta disidentes, religiosas, gitanos, negros...
Las arbitrarias deportaciones podrían haber sido de peruanos, de pelirrojos, testigos de Jehová.
El abogado Jaime Ramírez Ortega, columnista de El Diario de Hoy, advirtió que se está trayendo a personas sin garantizarles sus derechos ni integridad y esto expone a demandas internacionales en un futuro tanto a las personas que están permitiéndolo como a El Salvador mismo.
Día a día se conocen las capturas o deportaciones de estudiantes extranjeros, profesores universitarios, de personas que tienen muchos años de vivir en Estados Unidos, casados con ciudadanos estadounidenses y con niños igualmente "americanos". No puede enfatizarse lo suficiente que los inmigrantes que han llegado en busca del "sueño americano", inclusive cuando eran niños, son más respetuosos de la ley que los mismos nativos...
Nada nada es seguro en la dictadura implantada en este suelo donde se pretende obligar a los sacerdotes a revelar secretos de confesión y a los médicos el estado de sus pacientes, como lo muestra el traer deportados extranjeros contraviniendo órdenes de jueces federales…
El Tren de Aragua, triste herencia del chavismo
El Tren de Aragua surgió y creció a la sombra y tolerancia del chavismo, cuando los asesinatos y la inseguridad comenzaron a dispararse en Venezuela, sobre todo propiciadas por la represión, los robos y expropiaciones perpetrados por la dictadura.
Este fue el triste legado del criminal Hugo Chávez, elegido atolondradamente por quienes se dejaron seducir con sus promesas y que ha llevado a la catástrofe humanitaria que sufre el país, presa de la mayor inflación monetaria del mundo, donde mucha gente busca alimentos en los basureros y donde los niños prematuros suelen morir porque no hay incubadoras en los hospitales y encima de ello la electricidad continuamente se corta.
Chávez se ufanaba al ordenar el robo de empresas, ganaderías, campos de labranza con un "simple" gesto, los mismos chantajes, extorsiones y tráfico de todo que perpetra el Tren de Aragua actualmente.