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Jaime Ramirez Ortega

Más allá de la muerte

La empatía se pierde, el individualismo los cubre y se sienten invencibles, tanto es así que las reglas y las leyes solo son para los pobres, pero en su mundo de fantasía asimilan que con el dinero y las influencias pueden resolver cualquier problemas, sepultar cualquier acusación y dirigir la justicia como se dirige un barco con un pequeño timón; dicho con otras palabras, cuando se tiene riquezas y poder rara vez se piensa en la muerte o en el más allá, dado que las personas aprovechan al máximo los placeres que pueden adquirirse, no se limitan, es una vida llena de accesos 

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Por Jaime Ramírez Ortega
Publicado el 29 de enero de 2025


Los seres humanos caminan por esta tierra ignorando que somos peregrinas, es decir, que la vida es temporal y efímera y más temprano que tarde partiremos de este mundo; sin embargo, los afanes conducen a las personas a poner su mirada en lo vano, en lo corruptible y perecedero como las riquezas y las comodidades, lo cual hace olvidar el propósito de la vida. Indudablemente las personas que tienen una vida de lujos y acumulan poder político y económico, en la mayoría de casos se tornan arrogantes, insensibles y orgullosos, ven despectivamente al pobre y necesitados. 

La empatía se pierde, el individualismo los cubre y se sienten invencibles, tanto es así que las reglas y las leyes solo son para los pobres, pero en su mundo de fantasía asimilan que con el dinero y las influencias pueden resolver cualquier problemas, sepultar cualquier acusación y dirigir la justicia como se dirige un barco con un pequeño timón; dicho con otras palabras, cuando se tiene riquezas y poder rara vez se piensa en la muerte o en el más allá, dado que las personas aprovechan al máximo los placeres que pueden adquirirse, no se limitan, es una vida llena de accesos 

En una ocasión le preguntaron al Señor Jesucristo sobre este tipo de personas: Maestro, di a mi hermano que parta conmigo la herencia. Mas él le dijo: Hombre, ¿quién me ha puesto sobre vosotros como juez o partidor? Y les dijo: Mirad, y guardaos de toda avaricia; porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee. También les refirió una parábola, diciendo: La heredad de un hombre rico había producido mucho. Y él pensaba dentro de sí, diciendo: ¿Qué haré, porque no tengo dónde guardar mis frutos? Y dijo: Esto haré: derribaré mis graneros, y los edificaré mayores.

Y allí guardaré todos mis frutos y mis bienes; y diré a mi alma: Alma, muchos bienes tienes guardados para muchos años; repósate, come, bebe, regocíjate. Pero Dios le dijo: Necio, esta noche vienen a pedirte tu alma; y lo que has provisto, ¿de quién será? Así es el que hace para sí tesoro, y no es rico para con Dios. (Lucas 12:13-21).

Esta parábola es impactante dado que rompe el "estatus quo" del ser humano y lo obliga a pensar que un día vendrá la muerte a ricos y pobres y ahí tendremos que rendir cuentas a Dios el Creador, al que vemos de lejos, pero que buscamos únicamente en las angustias.

Recuerda, por tanto, que somos temporales y lo más importante no es lo que se haya acumulado en bienes materiales o los títulos académicos que se hayan obtenido, ya que una sola cosa será importante el día que estemos frente a Dios Padre, el cual te dirá creíste en mi hijo Jesucristo, el que dijo: "Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en Mí, aunque esté muerto, vivirá. Y todo aquel que vive y cree en Mí, no morirá eternamente. ¿Crees esto? Le dijo: Sí, Señor; yo he creído que Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, que has venido al mundo" (Juan 11:25-27). 

Amiga y amigo lector, no piense que le estoy hablando en estas pocas letras de religión, dado que el Señor Jesucristo no es religión, nunca lo fue ni lo será; al contrario, Él vino a desnudar la corrupción religiosa de su época, al acusar públicamente a los sacerdotes judíos de vivir una vida licenciosa, injusta y sin amor al prójimo.

En cambio, el evangelio del Señor es un conjunto de principios inalterables que enseña al ser humano a que renuncie a la impiedad y a los deseos mundanos, a que vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente. (Tito 2:11-12). Por tanto, te animo a que busques al Señor Jesucristo.

@Jaime_RO74

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