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¿Somos resilientes?

Esa fuerza interior, esa meta motivación, de las personas autorrealizadas, es una actitud positiva que favorece la salud y la normalidad, motiva a crecer y ser mejores, aun en situaciones negativas, desmotivadoras, donde pareciera que no existe la luz al final del camino

Por Mirella Schoenenberg de Wollants
Nutrióloga y abogada

Considero de gran trascendencia que las personas conozcan lo que implica la palabra RESILIENCIA en el camino a lograr el bienestar personal, principalmente motivada por la firme convicción que frente a un pensamiento pesimista, negativo y de irremediable determinismo en que la muchas personas se encuentran inmersas en todas partes y El Salvador no es la excepción, condición interior que se convierte por mucho en el vivero de por lo menos (y que no es poca cosa) enfermedades, que inician por afectar a quien las padece, pero terminan infectando las vidas de todos aquellos que les rodean, alcanzando finalmente a la sociedad en su conjunto, con manifestaciones que van desde el abandono hasta la violencia y el caos. Por eso es importante traer a consideración no solo la idea teórica de la resiliencia, sino abordar su real existencia y sus objetivos benéficos, para cualquier sociedad, pero en especial para la salvadoreña, que la ha experimentado a través del tiempo y de las fronteras.

He tomado la mayor parte del contenido de este artículo del escrito “La resiliencia. Una nueva perspectiva en psicopatología del desarrollo”, escrito por Juan Uriarte Arciniega, profesor de Psicología Evolutiva y de la Educación de la Universidad del País Vasco.

La resiliencia supone la confirmación de una perspectiva más dinámica, interactiva y global del desarrollo humano y de los procesos relativos a la salud mental y la adaptación social. Con este término nos internamos a una perspectiva distinta tanto dentro del área de la psicopatología como en el de la educación, pues nos conduce a confiar más en la fortaleza de las personas y en sus posibilidades de realizar cambios positivos. Este enfoque está más próximo a modelos dinámicos e interactivos del desarrollo que a modelos unidireccionales. 

Desde este punto de vista, la resiliencia abre además una ventana al optimismo y a la confianza en las posibilidades de adaptación y de mejora constante del ser humano. 

Algunos profesionales en salud mental y educación están interesados en dicho concepto pues evidencia la capacidad de la persona humana para resistir y superar las adversidades y el sufrimiento para construirse con integridad, a pesar de haber sufrido experiencias traumáticas.

Ejemplos en la historia humana de personas que ha sido resilientes hay miles. Recordemos a uno, al padre de Ana Frank, Otto Heinrich Frank, que al regresar a la buhardilla donde había estado escondido junto con su familia por dos años, encuentra el diario de su hija y decide embarcarse en el ordenamiento, producción y tiraje del texto hacia el mundo, como una manera de superar su sufrimiento y encontrarle un sentido elevado a su existencia: contar lo que sucedió para que no volviera a repetirse.

La ideación de la resiliencia confirma que una infancia infeliz, pobre y conflictiva no determina necesariamente ni conduce de forma inevitable a la desadaptación y trastornos psicológicos en el futuro.

Damaris, la protagonista de mi novela “Cuando el Diablo llegó a mi calle”, nombre ficticio de una salvadoreña en cuya vida me inspiré para escribirla, sufrió los abusos de una madre destructiva y maltratadora quien a su vez había padecido maltratos y violencia por la de ella; no obstante, Damaris interioriza sus vivencias y se convierte en una madre amorosa, dedicada, ferviente creyente en las promesas cristianas e incluso lucha para que tengan educación e incluso migren del país en busca de mejores y mayores oportunidades de trabajo.

A pesar del enorme impacto de la biología y el medioambiente en la conducta del humano, la resiliencia prepondera lo complejo que es la interacción humana y el rol de la propia persona en su desarrollo. Insiste en que los ámbitos desfavorables no afectan a todas las personas por igual y que el cambio que singulariza al humano también determina como van a transformarse sus dilemas y trastornos.

Muchísimos salvadoreños han sido resilientes y talvez no lo han interiorizado, hoy es el momento para que se empoderen de sus grandes capacidades. Ellos son los migrantes. La enorme mayoría de salvadoreños que dejaron su terruño, donde estaban sus familiares y amigos, sus costumbres, sus apegos, sus recuerdos, lo han hecho porque su situación económica no satisfacía sus necesidades al nivel que lo deseaban. Tener que atravesar el desierto de Arizona y el Rio Grande, demuestra que se sentían optimistas y confiados en la decisión que habían tomado y en lograr sus deseos. Evidencian que se sentían fuertes y capaces de resistir cualquier dolor y faena. Y el tiempo ha develado sus transformaciones.

La ruta andada por las sociedades humanas prueba que mejorar las condiciones sociales de vida no conlleva implícitamente a la salud mental de todos los individuos.

No se puede asegurar que una víctima de abuso sexual se convertirá irremediablemente en prostituta o que el hijo de un alcohólico lo será en su adultez o que un menor maltratado será maltratador en el futuro. Cuales eventos afectaran negativamente a un niño y cuáles no, no se ha determinado aún con seguridad. No siempre hay relaciones causales entre elementos del medioambiente y la conducta individual.

Abraham Maslow (1908-1970), fundador de la psicología humanista, denominó “metamotivación” a esa fuerza innata que hay en las personas autorrealizadas que actúan impulsadas por ella, que luchan por satisfacer necesidades propias superiores a las básicas (comer, vestir, techo, reproducción) con lo cual adquieren su total realización. Por lo que nombró como autorrealización o auto actualización a la necesidad psicológica más elevada en el humano, la que se encuentra en el ápex de la pirámide de las necesidades (“Pirámide de Maslow”) cuya complacencia le da sentido y justificación a la vida mediante la ejecución de unaactividad.

Pues esa fuerza interior, esa meta motivación, de las personas autorrealizadas, es una actitud positiva que favorece la salud y la normalidad, motiva a crecer y ser mejores, aun en situaciones negativas, desmotivadoras, donde pareciera que no existe la luz al final del camino; y que cada humano, cada salvadoreño debe buscar en su interior, debe desarrollarla y engrandecerla para enfrentar con positivismo cualquier desafío, sabiendo que losuperará. ¡Hasta la vista!

Médica, Nutrióloga y Abogada

Mirellawollants2014@gmail.com

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