¡Un último paso para una mejor experiencia!

Para brindarte un servicio más ágil y personalizado, necesitamos que completes tu información de facturación.

Actualizar mis datos

Historias que importan, gracias a lectores como tú

El periodismo que hacemos requiere tiempo, esfuerzo y pasión. Cada reportaje es para mantener informado y contar historias que marcan la diferencia

Sucríbete y obtén acceso a contenido exclusivo

  
Suscribirme
EPAPER Donald Trump|Fotomultas|Minería|Torneo Clausura 2025|Espectáculos

La transformación digital del cerebro: El problema de la sobre-representación de expectativas

El cerebro de los niños, niñas y adolescentes está cambiando dramáticamente, se está transformando por los factores digitales, y no es un problema de lectura generacional o resistencia al cambio, es una realidad y ya hay evidencia preocupante, hay que hacer algo y pronto.

Por Óscar Picardo Joao

Las redes neuronales del cerebro se modifican con cada experiencia de aprendizaje, con cada actividad, relación o experiencia; esto sucede constantemente; también aparece en escena la «plasticidad cerebral», esa capacidad de ajuste neuronal para sobreponerse a los problemas y desafíos cognitivos y emocionales.

En síntesis, somos -o el cerebro es- lo que consumimos, con quién nos relacionamos o cómo nos relacionamos. ¿Lees lo suficiente…?, ¿juegas con otros?, ¿conversas lo suficiente…? o ¿pasas todo el día haciendo scrolling con tu móvil?, consumiendo imágenes, videos, hipertexto, guiados por un algoritmo de las redes sociales que responde a tus hormonas del bienestar (dopamina, serotonina, endorfina y oxitocina)…

La transformación digital del cerebro es una realidad, y lo es de modo preocupante. Las generaciones anteriores se educaron con el juego, el juguete y la imitación; la socialización era clave para descifrar al ser humano como un espejo. Esto también implicaba los aspectos motrices -motricidad fina y gruesa-. Jugar implica recrear situaciones, imaginar, utilizar recursos simbólicos, actuar, crear cosas, moverse, inclusive alguna mala experiencia de un golpe o administración del dolor. Y todo esto configura el cerebro.

Hoy los niños, niñas y adolescentes pasan muchas horas frente al móvil; de hecho, ya desde temprana edad los padres y madres utilizan el móvil como un recurso de entretenimiento; existe una considerable cantidad de videos llamativos y luminosos que atrapan a los bebés “y ya no molestan” quedan hipnotizados.

Luego, más tarde en la niñez aparecen en acción los videos juegos, aplicaciones digitales o móviles de interacción que permiten a los niños, niñas y adolescentes pasar horas entretenidos sin moverse de un sillón; socializan de modo pasivo, digital, sin motricidad, salvo el nervio óptico y algunos dedos. ¿No creen que esto tenga algún impacto en la vida futura de estos niños, niñas y adolescentes?

Por último, ya en la adolescencia, aparecen las redes sociales como los nuevos mecanismos digitales de socialización, amistad y noviazgo; en no pocos casos se crean vidas paralelas, personalidades falsas, el yo digital y proyecta un modo de ser y estar que quizá no corresponde a su realidad.

Casi no leen, socializan poco, su motricidad es mínima, sus referentes son digitales; pero hay algo más dramático…: luego de observar decenas de dibujos, en nuestra práctica clínica e investigaciones, de niños, niñas y adolescentes de escasos recursos, observamos un fenómeno preocupante de “sobre representación de expectativas futuras”; es decir, los niños, niñas y adolescentes se están creando un imaginario para su futuro irreal e irrealizable, basado en el consumo digital de sus redes sociales.

Este fenómeno también lo estamos apreciando en otros espacios de habilitación laboral u universitarios en dónde los jóvenes no sólo tienen un bajo rendimiento sino que además poseen unas expectativas tan altas que ninguna empresa puede cumplir, y luego desertan de forma inmediata.

¿Qué sucede…? El consumo constante de videos, imágenes e hiper textos está alimentando y contaminando un ideal irreal; además observan a influencers, creadores de contenido, youtubers, y personajes de las farándulas deportivas o artísticas que viven experiencias de ensueño, lo cual les genera cierta “cercanía digital” y creen que ellos pueden aspirar o ser iguales o al menos imaginan que son parte de esa comunidad.    

Este fenómeno está muy asociado con otro que ya hemos descrito: el pensamiento vicario o la satisfacción vicariante, en el cual los problemas y frustraciones son sustituidas por otros actores o patrones superiores que desplazan el estado de ánimo negativo.

Las tecnologías están impulsando un relevo generacional importante y acelerado, y si bien hay muchos beneficios con el uso de la inteligencia artificial, blockhain, genómica, robótica, automatización, etcétera, parece que también aparecerá un costo oculto que agudizará las brechas socio-económicas. En efecto, el impacto óptimo de los avances tecnológicos se da en clases económicas dominantes, mientras que el resto es consumidor, es decir, se reproducirán y agudizarán los ciclos de pobreza y exclusión con el agravante del pensamiento crítico disminuido, la socialización limitada y la sobre representación de expectativas, como consecuencias del uso excesivo de los móviles en la vida cotidiana.

Lo tenemos que repetir…, la ecuación es: 1) pensamiento crítico disminuido, 2) socialización limitada y 3) sobre representación de expectativas, por el uso excesivo del móvil y las redes sociales; tres consecuencias que nos proyecta un futuro preocupante para el sistema educativo.

Los agentes educativos habrán notado en sus sistemas de convivencia: Más bullying y ciber bullying, depresión, agresiones, autolesiones, hiper sensibilidad, frustración, limitada tolerancia, más déficit atencional, conductas pro autistas, sobre protección, autoestima atípica, entre otros fenómenos, ¿cuál creen que es la etiología…?

Si no hacemos algo, esto puede empeorar o terminar en situaciones escolares más dramáticas; un primer paso será revisar las normas de convivencia e intervenir en dos ámbitos: 1) recomendaciones para los padres y madres de familia sobre el uso del móvil en la casa; y 2) prohibición del móvil de 1º a 6º grado y uso didáctico del móvil a partir de 7º grado. No se trata de ser radicales o dar la espalda al móvil y las redes sociales, sino de utilizarlos en el momento oportuno.

El cerebro de los niños, niñas y adolescentes está cambiando dramáticamente, se está transformando por los factores digitales, y no es un problema de lectura generacional o resistencia al cambio, es una realidad y ya hay evidencia preocupante, hay que hacer algo y pronto.

Disclaimer: Somos responsables de lo que escribimos, no de lo que el lector puede interpretar. A través de este material no apoyamos pandillas, criminales, políticos, grupos terroristas, yihadistas, partidos políticos, sectas ni equipos de fútbol… Las ideas vertidas en este material son de carácter académico o periodístico y no forman parte de un movimiento opositor. Nos disculpamos por las posibles e involuntarias erratas cometidas, sean estas relacionadas con lo educativo, lo científico o lo editorial.  

Investigador Educativo/opicardo@uoc.edu

KEYWORDS

Educación Opinión

Patrocinado por Taboola

Utilizamos cookies para asegurarte la mejor experiencia
Cookies y política de privacidad