Tarifas aduaneras: ¿hacia una nueva guerra comercial?
Las tarifas aduaneras de Trump podrían generar beneficios a corto plazo en términos de ingresos fiscales y presión negociadora, pero a costa de mayor inflación, menor crecimiento y tensiones comerciales. El impacto exacto dependerá de cómo se implementen y de las respuestas internacionales.
El pasado 2 de abril, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció desde la Casa Blanca un aumento masivo y generalizado de las tarifas aduaneras. A partir del 5 de abril de 2025, se aplicará un arancel mínimo del 10 % para todos los países, un 20 % para la Unión Europea y un 34 % para China. Con esta decisión, la economía mundial parece haber tomado un nuevo rumbo. En todos los continentes, la mayoría de los gobiernos alertan sobre las consecuencias de una posible “guerra comercial” y algunos ya contemplan una respuesta.
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, lamentó la medida, calificándola como “un golpe duro” para la economía global. En nombre de su política “America First”, la administración estadounidense justifica la decisión con el argumento de proteger la producción nacional y fomentar el consumo interno. Según Washington, otras economías, en particular las europeas y asiáticas, se han beneficiado de la economía estadounidense para obtener ventajas que considera “peligrosas” para el país. Tanto socios como competidores quedan ahora en el mismo nivel, lo que podría generar un impacto económico aún mayor que el registrado durante la crisis del COVID-19.
“Día de liberación” para Trump
Las medidas anunciadas forman parte de lo que el propio Trump ha denominado una “declaración de independencia económica”. Bajo esta premisa, se aplicarán aranceles “recíprocos” contra aquellos países que, según Estados Unidos, imponen tarifas “desequilibradas” a los productos estadounidenses.
“Ninguna de nuestras empresas está autorizada a ingresar a ciertos mercados extranjeros. Me refiero tanto a nuestros aliados como a nuestros enemigos, y en muchos casos, los aliados son peores que los enemigos en términos de comercio”, afirmó el mandatario.
Además de un arancel del 25 % sobre todos los vehículos y repuestos importados, argumentando que representan una amenaza para la “base industrial” y la seguridad nacional de EE.UU., Trump estableció tarifas diferenciadas por país:
- 34 % para China
- 26 % para India
- 24 % para Japón
- 20 % para la Unión Europea
- 10 % para el Reino Unido
Reacciones internacionales
Las respuestas no se hicieron esperar. Alemania instó a Europa a “mantener la calma”, advirtiendo que “una escalada agravaría los daños”. El canciller de Dinamarca aseguró que “Europa responderá de manera sólida y proporcionada”.
El ministro de Comercio británico, Jonathan Reynolds, anunció que el Reino Unido buscará un acuerdo con Washington para “mitigar” el impacto de los aranceles. Canadá ya había sido golpeado por un aumento del 25 % en sus exportaciones un mes antes, mientras que el primer ministro australiano, Anthony Albanese, calificó las medidas como “totalmente injustificadas”. Por su parte, el ministro de Comercio de Nueva Zelanda señaló que su país impone solo un 1,9 % de aranceles a los productos estadounidenses, no el 20 % que alega Trump.
China, a través de su portavoz He Yadong, criticó la decisión, especialmente en el sector automotriz, advirtiendo que “la industria mundial depende de las cadenas de suministro transnacionales”. Aunque Beijing mantiene “comunicación con Washington”, condenó el “unilateralismo, proteccionismo y carácter intimidatorio” de las medidas.
Hasta ahora, Brasil ha sido el único país en reaccionar con medidas concretas. Su parlamento aprobó una “ley de reciprocidad” que otorga al gobierno herramientas para responder a las barreras comerciales impuestas por EE.UU.
Impacto económico: incertidumbre y riesgos
El efecto de estas tarifas dependerá de su alcance, de la respuesta de otros países y del contexto económico global. Varios escenarios están sobre la mesa:
1. Aumento de la inflación en EE.UU.
Al encarecer los bienes importados, los aranceles podrían elevar los precios para los consumidores estadounidenses. Se estima que cada hogar en EE.UU. pagará, en promedio, 830 dólares adicionales en 2025, según la Tax Foundation. Los importadores suelen trasladar el costo a los consumidores, lo que podría reavivar la inflación, especialmente en sectores como automóviles, ropa y alimentos. Sin embargo, la administración Trump confía en que el impulso a la producción nacional compensará este efecto.
2. Impacto en el crecimiento económico
El Fondo Monetario Internacional (FMI) proyecta que el PIB de EE.UU. podría reducirse en un 0,4 % en 2025. La caída en el comercio internacional, las interrupciones en las cadenas de suministro y la pérdida de competitividad para las empresas que dependen de insumos importados podrían afectar el crecimiento. Además, es probable que se creen nuevas rutas comerciales entre Europa, Asia y América Latina, dejando a EE.UU. en una posición menos ventajosa.
3. Efectos en socios comerciales clave
México y Canadá, principales socios comerciales de EE.UU., enfrentan riesgos significativos. México envía el 83 % de sus exportaciones a su vecino del norte, mientras que Canadá es un proveedor clave de energía. Un arancel del 25 % podría provocar recesiones en ambos países.
China sería el país más afectado, pero podría responder con restricciones a empresas estadounidenses o limitando la exportación de minerales estratégicos. En Europa, sectores como el automotriz y el lujo sufrirían con aranceles del 20 % o más, lo que podría desencadenar represalias contra productos estadounidenses.
4. Riesgo de recesión global
La incertidumbre ya ha provocado caídas en las bolsas internacionales y reacciones negativas en los mercados asiáticos. Si la guerra comercial escala, economistas advierten que EE.UU. y otras economías podrían entrar en recesión. Firmas como Moody’s y JP Morgan estiman que las probabilidades de una recesión global oscilan entre el 40 % y el 50 %.
Un alto costo para la economía mundial
Las tarifas aduaneras de Trump podrían generar beneficios a corto plazo en términos de ingresos fiscales y presión negociadora, pero a costa de mayor inflación, menor crecimiento y tensiones comerciales. El impacto exacto dependerá de cómo se implementen y de las respuestas internacionales.
El presidente estadounidense apuesta a que estas medidas no solo remodelarán la economía mundial, sino que también consolidarán la producción y el liderazgo económico de EE.UU. Sin embargo, el precio podría ser muy alto para todos, considerando la interdependencia de las economías globales, en particular entre América del Norte, Europa y Asia.
Al entrar en una zona de turbulencia provocada unilateralmente, el mundo contiene la respiración.
Especialista francés en relaciones internacionales.

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