Pese a que el ministro de Hacienda, Alejandro Zelaya, reconoce que solo este año necesita al menos $2,000 millones para cumplir sus compromisos estatales, este miércoles afirmó que "no es una preocupación el tema del financiamiento" y que no hay riesgo de impago.
El funcionario explicó que la brecha fiscal en el Presupuesto es de $498 millones y a esto se le suman los $800 millones del bono que se debe pagar en enero de 2023, más los pagos de CETES y LETES que suman en total unos $2,000 millones.
"Entre los vencimientos y todos son alrededor de $2,000 millones; el año 2020 yo tuve que conseguir alrededor de $3,500 millones", afirmó.
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Dijo que la recaudación fiscal y demás gestiones que se estarían haciendo con organismos multilaterales ayudarían para financiar estos montos.
"Creemos que podemos amortiguar, hasta este momento, incluso las crisis cíclicas de los próximos meses", dijo, confiado de que tiene varias ofertas de organismos multilaterales como el Banco Mundial o el Banco Interamericano de Desarrollo para acceder a financiamiento.
Pero eso no es lo que perciben las calificadoras de riesgo que están monitorizando las finanzas públicas del país. Tres agencias (Moody's, Fitch Ratings y Standard and Poor's) ya rebajaron la nota crediticia al país pues consideran que hay un elevado riesgo de que el gobierno no pague sus obligaciones, sobre todo el pago del bono 2023 que vence el próximo año y que es de $800 millones.
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"El escenario de impago mientras yo esté como Ministro, nosotros vamos a cumplir con cada uno de los compromisos del Estado salvadoreño", dijo durante la entrevista matutina de Frente a Frente.
Las agencias, sin embargo, temen que el nivel de gasto que está teniendo el gobierno versus los ingresos, le imposibiliten pagar todos sus compromisos.