El Salvador fue el país centroamericano que menos Inversión Extranjera Directa (IED) atrajo en los primeros 9 meses de 2024, según la información de los bancos centrales de cada nación.
En los primeros tres trimestres de 2024 (para los que hay datos publicados), la IED que llegó a El Salvador fue de $387.44 millones, lo que marca un descenso del 27% respecto al mismo periodo de 2023.
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El segundo peor resultado fue el de Honduras, que cayó con fuerza respecto a sus números del periodo precedente, pues registró $590.7 millones, es decir, $203 millones más que nuestro país.
Guatemala y Nicaragua conforman una especie de tándem con números superiores a los $1,000 millones; Panamá y Costa Rica también al pasar del umbral de los $2,000 millones en 9 meses. Por tanto, hay países compitiendo a niveles diferenciados en la región.
"Esto no es del año pasado, es una tendencia que viene al menos desde la década anterior, por lo que se puede decir que el de El Salvador es un problema estructural al que se le ha añadido la concentración del poder político en un solo poder del Estado", comenta Manfredo Marroquín, fundador de Acción Ciudadana, capítulo guatemalteco de Transparencia Internacional.
El guatemalteco Miguel Gutiérrez, un empresario y director del Subsector de Plantas Ornamentales, Follajes y Flores de AGEXPORT, coincide con Marroquín en que este último aspecto ha complicado la ecuación de la IED en El Salvador, pues la concentración del poder en una sola persona o institución genera inseguridad jurídica, ya que es demasiado riesgo dejarle la suerte del negocio a un gobernante cuyo ánimo puede cambiar con los días, opina.
"El capitalismo es, precisamente, la descentralización de la toma de decisiones a través del mercado", sostiene Gutiérrez.
Y Marroquín agrega: "La percepción de inseguridad jurídica impide que se muevan los capitales en un país".
Para ambos, esta tendencia de una baja atracción de la IED en El Salvador podría agravarse este año después de que la Asamblea Legislativa, de abrumadora mayoría oficialista, haya abierto la puerta a que se pueda cambiar la Constitución en una sola legislatura. La seguridad jurídica se sostiene en la claridad de las reglas del juego, ilustran.
"Eso es gravísimo, está debilitando la sostenibilidad de las reglas del juego. Va a acentuar los desincentivos para la atracción. Porque un día los legisladores se bañan con agua fría y se va tu inversión a la basura… Después de Daniel Ortega y Nicolás Maduro, Bukele es el mandatario de América Latina que más poder concentra", señala Gutiérrez.
"El presidente Bukele ha logrado un aumento de la seguridad en las calles, y eso es un logro que hay que reconocerle. Sin embargo, eso ayuda a las inversiones pequeñas, del microempresario, que ahora puede abrir otro localito porque ya no lo afecta la inversión. Pero un país necesita para crecer las inversiones masivas, de gran capital, que solo llegan con seguridad jurídica", apunta Marroquín.
Los otros factores
Pero no es este el único elemento que vuelve a El Salvador un país menos atractivo que sus vecinos para la inversión. También está la realidad de un país demasiado caro por la moneda que utiliza: el dólar, opinan los economistas, lo que le quita margen de maniobra, por ejemplo, en el tema cambiario. Además un gasto público excesivo genera mayores precios.
Cuando hay mayores costos para la inversión, no hay incentivos, porque el margen de ganancia será menor, comentan los expertos.
Otro factor es el de la formación de la población. Entre más calificada sea la mano de obra, mayor será la cantidad de inversiones que se atraerán. El ejemplo más claro en la región es Costa Rica, que cuenta con la mayor calidad educativa de Centroamérica. De allí que grandes empresas tecnológicas lo elijan para aterrizar, a pesar de los mayores salarios a pagar.
Para el economista salvadoreño Otto Rodríguez, otra barrera para la inversión en El Salvador es el tiempo que toma montar un negocio. En su experiencia, ha visto como una empresa constructora debe gastar hasta dos años en tramitar permisos. O una de tecnología, hasta seis meses. Señala el ejemplo de Guatemala, donde un negocio puede empezar a andar en apenas un mes.
Esta es una muestra de que quienes están a cargo de atraer las inversiones no están haciendo de manera eficiente su trabajo, opina. De allí que el presidente en persona haya tenido que salir a incentivar a empresarios extranjeros en una reciente reunión de alto nivel.

"Está reconociendo que las entidades que son las responsables de atraer la inversión no están logrando el objetivo, necesitan que él meta la mano. El problema es que si eso no resulta, van a desgastar innecesariamente su liderazgo", acota Rodríguez.
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