Jugar fútbol en las faldas de un volcán activo puede representar un desafío para cualquier amante del deporte. Mientras que en Qatar se disputa el próximo campeón mundial, en la cancha del cantón Las Moritas, en San Jorge, de San Miguel, adolescentes corren detrás de una pelota vieja y deforme. No tienen temor por las explosiones con emanación de gases, cenizas y vapor que está expulsando el volcán.
Vivir con el Chaparrastique activo se ha convertido en algo “normal” para estos jóvenes y para el resto de la población de la zona, esto pese a las advertencias y recomendaciones de Protección Civil.
Esto lo confirma Cruz Trejo, de 68 años, originario del lugar. El sexagenario no se inmuta por las más de 100 explosiones registradas en el coloso desde hace una semana.
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Trejo vive de la agricultura. Ha sembrado frijol y maíz en las faldas del volcán, y mientras no haya por qué irse, dice que no va a evacuar. No se irá, y siempre seguirá trabajando. No puede darse el lujo de parar labores, ya que de eso sobrevive.
“Ya no sentimos temor, vimos que tiró un poco de humo, pero uno se va adaptando. En el año 2013, cuando ocurrió la explosión, estaba llenando costales de maíz para desgranar. En ese entonces, sí me dio temor, pero hoy no. Estamos acostumbrados a ver enojado al volcán”, manifestó Trejo.
El ministro de Medio Ambiente y Recursos Naturales, Fernando López, detalló que se han registrado 115 explosiones de gases, cenizas y vapor. Estas han alcanzado un promedio de 500 metros de altura y se contabilizan 16 pequeñas explosiones por día en el volcán.
Las autoridades del MARN han hecho hincapié en que población de sectores como Placitas, San Jorge y San Rafael Oriente deben acatar recomendaciones. Entre estas, usar mascarilla para evitar problemas respiratorios, y abstenerse de realizar actividades cerca del volcán.
Una cronología de erupciones del volcán Chaparrastique, disponible en el sitio web del MARN, indica que el coloso también tuvo actibidad en 2013, año en que expulsó una columna de ceniza de 9.7 kilómetros sobre el nivel del mar. Mientras que en el año 1586, registró una emanación de gases después de 107 años de inactividad.
El reporte señala también las veces que se ha registrado emanación de gases, retumbos y actividad explosiva moderada, e incluso un terremoto en la ciudad de San Miguel asociado a la actividad del volcán, pero sin manifestación eruptiva.
Mirna Marisol Mendiola, de 56 años, vive en las últimas casas del caserío La Piedrita del cantón Conacastal, de Chinameca, en San Miguel. Mientras que sus dos hijos trabajan en el campo, ella permanece en una hamaca debido a una lesión en una pierna, producto de una caída, que le dificulta la movilidad.
A la casa de Mirna no ha llegado personal de Protección Civil ni de la alcaldía a informar sobre los protocolos de emergencia, ni a cuál lugar la llevarían en caso de una posible evacuación. Esto a pesar de que las autoridades han pasado por su casa varias veces, al ser el camino que toman para acercarse al volcán.
Mirna, quien toda su vida ha presenciado la actividad del volcán, está confiada en que es “normal”; y mientras no haya una erupción, no saldrá de su casa. “A pesar de estar enferma, no me da miedo porque de la edad de siete años vengo viendo que el volcán está haciendo sus actividades y no me molesta. No me pone mal. Son cosas de la naturaleza que Dios ha dejado. A mí no me alarma eso”, manifestó.
Mirna pasa sus días con ocho perros, dos gatos y un cerdo. También tiene gallinas y pavos. No tiene nada preparado para evacuar. Ante una posible erupción, lo único que llevaría es la ropa que anda puesta, y sus animales quedarían atrás.
“Si hace erupción y es necesario evacuar lo hacemos con todo gusto, porque no nos vamos a poner en contra de nuestras vidas. Si Dios permite nos vamos a librar y sí Dios permite nos vamos a morir también. Sí hay que evacuar solo llevo mi ropa y ya. Mis pobres perros ahí que queden”, expresó.
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Según información del sitio web de Servicio Nacional de Estudios Territoriales (SNET), el volcán Chaparrastique es un estratovolcán formado por diferentes capas de rocas volcánicas de composición basáltica. Se ubica en la región oriental de la cordillera volcánica de El salvador, a 11 kilómetros al occidente de la ciudad de San Miguel. Tiene una elevación de 2.130 metros sobre el nivel del mar y es el tercer volcán más alto del país. A su alrededor se encuentran los municipios de San Miguel, Quelepa, Moncagua, Chinameca, San Jorge, San Rafael Oriente y el Tránsito, todos de San Miguel.