Jeny Arely Mejía y Rafael Humberto Carrillo fueron condenados a prisión por el delito de extorsión y este último por ser cómplice en la violación de una adolescente de 14 años.
Los abusos y la extorsión en contra de la víctima sucedieron entre enero y marzo del año pasado, en un municipio de San Salvador.
En la primera ocasión el agresor, quien fue novio de la adolescente y también es menor de edad, llegó en compañía de su padrastro hasta la vivienda de ella y le exigieron que fuera a su casa de lo contrario matarían a su mamá.
Según la investigación, la menor no contó a nadie lo sucedido por temor a que ambos cumplieran con sus amenazas, además que el adolescente le dijo que era pandillero.
Por otra parte, le exigieron que entregará el dinero que recibía como pensión de su padre fallecido. "La víctima entregaba aproximadamente 100 dólares", detalla el informe judicial.
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Durante su testimonio, la menor relató que fue víctima de bullying ya que el agresor subió a redes sociales un video íntimo. También intentó cometer suicidio.
El agresor la obligó a mantener relaciones sexuales en dos ocasiones más en la casa de este, donde el padrastro (Carrillo) tenía conocimiento de lo que sucedía.
Tras las pruebas presentadas por la parte fiscal, el Tribunal Primero de Sentencia de San Salvador sentenció a 10 años y seis meses de cárcel a la mamá y al padrastro del violador por extorsión.
A Rafael Humberto Carrillo se le sumaron 14 años más por cómplice en el delito de violación en menor e incapaz, mientras que al agresor lo condenaron a cinco años de internamiento en un Juzgado de Menores.
En el proceso se detalló que el menor de edad mantuvo un noviazgo "por chat" con la víctima durante dos meses.