La mayoría de habitantes de Apopa y Ayutuxtepeque se siente orgullosa de sus municipios, pues, gran parte de ellos tiene más de 24 años de vivir ahí y, además, dicen sentirse satisfechos de la colonia o comunidad donde habitan, según los datos más recientes que revela la encuesta de calidad de vida El Salvador Cómo Vamos 2022.
De acuerdo con esta medición, en Apopa el 64% de sus ciudadanos está orgulloso de pertenecer a esa localidad.
En Ayutuxtepeque, el 74% dice estar mucho o bastante orgullos de su municipio.
De ellos, más del 22% son originarios del lugar y en promedio tienen entre 24 y 29 años de vivir ahí.
Los datos se vuelve relevantes a la luz de la nueva propuesta del presidente Nayib Bukele que busca reducir a 50 el número de municipios en los que está dividido el país actualmente y que choca con el sentido de pertenencia de sus habitantes.
Aunque el Gobierno aún no ha explicado cómo tendría que hacerse esa depuración, lo cierto es que los ciudadanos tienen un arraigo por su ciudad, una identidad local que los caracteriza y les permite desarrollarse de terminada forma.
Según expuso en una investigación académica el catedrático de Ciencias Sociales de la Universidad de El Salvador, Carlos Lara Martínez, la más importante de las identidades locales es la de los municipios, pues éstos cuentan con un sistema político propio que es reconocido por parte del gobierno central y que se ha reforzado desde que las alcaldías operan de forma descentralizada, con más autonomía.
En su investigación denominada “La dinámica de las identidades en El Salvador” de 2005, Lara agrega que estas identidades se refuerzan con el sistema religioso católico en el que cada municipio tiene un santo patrón que da paso a la celebración de fiestas patronales y el seguimiento de ciertas tradiciones.
Para algunos expertos como Ruth Eleonora López, reducir el número de municipios a menos de una cuarta parte, toca fibras sensibles que van más allá de lo económico.
“Cualquier demarcación territorial tiene costumbres, tiene una identidad cultural, hay un arraigo de la población a ese lugar”, afirmó la jefa Jurídica y de Anticorrupción de Cristosal.
Fiestas patronales, parroquias, tradiciones, registro familiar y también el pago de impuestos son puntos a considerar en la propuesta, de la que aún no hay muchos detalles, pero que ya se considera un mecanismo más de control de Bukele.
El desarrollo de cada localidad está ligado, además, a la actividad económica que desempeñan y los recursos que posee.
En el caso de Apopa, esta es una ciudad ubicada al norte de San Salvador, considerada el sexto municipio más poblado del país, con más de 135,000 habitantes.
Su actividad económica se concentra en fábricas textiles, elaboración de productos metálicos y de construcción. Desde hace algunos años también desarrollan un perfil más comercial, debido al despunte que han tenido importantes centros comerciales.
Pero aunque sus pobladores están insatisfechos con la gestión púbica o con problemas de índole nacional como el desempleo y el encarecimiento de todos los alimentos, en esencia, el 72% de sus habitantes se siente satisfecho con la colonia o comunidad donde viven.
En la encuesta El Salvador Cómo Vamos, el observatorio pregunta sobre la calidad de vida en estos dos municipios, midiéndolo por medio de una escala del 0 al 10 en la que cero es la nota más baja y 10 es la mejor.
Los resultados de Apopa indicaron que el 24% se ubicó en la posición 5, es decir que consideran que tienen una calidad de vida media. Sin embargo, hay un 63% de ciudadanos que ubicó su calidad de vida desde la posición 6 en adelante, es decir que la mayoría considera que tiene una buena calidad de vida en el municipio en el que vive.
En Ayutuxtepeque
En este municipio, cuyo nombre significa “cerro de cusucos” y al igual que Apopa, también está ubicado al norte de San Salvador, la satisfacción por vivir en esta localidad también tiene mayoría.
Con tan solo una población de aproximadamente 34,000 habitantes, Ayutuxtepeque celebra en enero sus fiestas patronales en honor a San Sebastián Mártir y su principal actividad económica es el comercio.
De ellos, un 22% son originarios de ese municipio, sobre todo los que habitan en la comunidad El Zapote. Pero pese a eso, solo un 5% de sus habitantes no se siente orgulloso de vivir en esta ciudad.
A pesar de las inconformidades sobre la pobreza y las vulnerabilidades, en esta localidad el 80% de sus ciudadanos se siente satisfecho o muy satisfecho con su colonia o comunidad.
Además, el 81% de los ciudadanos se siente satisfecho o muy satisfecho con el municipio como ciudad para vivir.
Cuando se les pregunta sobre su calidad de vida en un rango del 0 al 10, siendo el 10 la mejor nota, el 24% se ubica en la posición 5, pero al igual que en Apopa, un buen porcentaje (67%) también se ubica entre las posiciones 6 y 10, por lo que buena parte de sus ciudadanos considera que tiene una buena calidad de vida en su municipio.