Las comunidades circundantes a "El Cerrito", ubicado en el cantón que lleva el mismo nombre en Quezaltepeque, departamento de La Libertad, cada día experimentan serias dificultades para obtener agua ya que un grupo de empresas sacan material de la elevación, catalogada como zona de recarga hídrica. |Foto EDH / Miguel Lemus A los alrededores de El Cerrito varios terrenos realizan excavaciones para obtener agua pero por lo regular dejan los proyectos al darse cuenta que las venas de agua se han secado. |Foto EDH / Miguel Lemus El territorio salvadoreño se encuentra marcado por un estrés hídrico que afecta a los habitantes de zonas rurales dónde cada vez es más dificil obtener agua potable. |Foto EDH / Miguel Lemus
La zona norte de La Libertad, es un importante punto de recarga hídrica, pero también ha sido uno de los principales puntos de extracción de material pétreo, uno de los más comunes es el balastre usado en las construcciones. |Foto EDH / Miguel Lemus
Lugareños indicaron que el proyecto de agua potable en la zona inició en 2003, cuando los vecinos se organizaron para la construcción de un pozo que los abasteciera, en ese entonces lograron tener el servicio de forma ininterrumpida todos los días. En la actualidad reciben agua entre dos a tres horas al día. Foto EDH / Miguel Lemus
La Junta Comunal del Cantón San Francisco en coordinación con las asociaciones fueron quienes impulsaron llevar el caso ante los tribunales ambientales, afirmando que se estaba realizando una sobreexplotación de la zona para sacar material que posteriormente sería utilizado como relleno en la construcción del redondel Integración y Claudia Lars por parte de las autoridades del Ministerio de Obras Públicas (MOP). |Foto EDH / Miguel Lemus Durante los últimos meses movimientos ambientalistas como la Asociación Ecológica para la protección del Medio Ambiente Tierra Verde (AEROTERRA), la Asociación de Mujeres Ambientalistas de El Salvador (AMAES), y Asociación Nayarit Mujeres y Juventudes , han expresado su preocupación ante la reducción del nivel de agua en los puntos de extracción de dicha zona. |Foto EDH / Miguel Lemus
En el lugar aún sobreviven orificios en las paredes de tierra que sirven de nido para las aves |Foto EDH / Miguel Lemus Para los lugareños esta es una escena cotidiana desde la década de 1970, cuando la mayor parte de los terrenos fueron adquiridos por empresas privadas; sin embargo, el miedo a ser víctimas de un deslave en la zona es latente entre los residentes. Foto EDH / Miguel Lemus
Entre los principales hallazgos del estudio de impacto ambiental en la zona, se destaca la degradación del suelo, la pérdida de la biodiversidad en los ecosistemas de pastizales y vegetación subcaducifolia (que pierde parcialmente sus hojas en época seca) y los cambios en la recarga hídrica de la cuenca, debido a la reducción de la capacidad de infiltración. |Foto EDH / Miguel Lemus En agosto de 2023, el Juzgado Ambiental de San Salvador ordenó que se detuvieran las actividades extractivas por parte de cinco empresas en la zona del Cerrito, durante el mismo año las autoridades ambientales señalaron que la zona había sufrido daños ambientales irreparables. |Foto EDH / Miguel Lemus Las asociaciones ambientalistas han señalado que las empresas podrían estar operando con permisos ambientales desactualizados o sin las concesiones necesarias. |Foto EDH / Miguel Lemus Se estima que los mantos acuíferos de la zona abastecen de agua potable a las comunidades de Santa Rosa Arriba, Santa Rosa Abajo, San Francisco y otras, sumando más de 700 familias. |Foto EDH / Miguel Lemus Desde los caminos que rodean las faldas del Cerrito se puede observar maquinaria industrial extrayendo importantes cantidades de material pétreo, esta situación contribuye en la pérdida de la capacidad de infiltración del agua y la modificación de escorrentías. |Foto EDH / Miguel Lemus En 2013, el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (MARN), publicó las zonificaciones ambientales y usos del suelo para los municipios de San Salvador. Entre los documentos las autoridades recalcaron que los municipios ubicados en las faldas del volcán de San Salvador (Mejicanos, Apopa, Nejapa) incluido Quezaltepeque y San Juan Opico tenían áreas de recarga hídrica clasificada de media, alta hasta muy alta. |Foto EDH / Miguel Lemus Un trabajador de una de las empresas se hace acompañar de un guardia de seguridad para evitar que un equipo de El Diario de Hoy constate la situación en el sector desde una elevación aledaña. |Foto EDH / Miguel Lemus Empresas extractivas sacan material de El Cerrito, una elevación de Quezaltepeque catalogada como zona de recarga hídrica. |Foto EDH / Miguel Lemus En el cantón Rosa Arriba de Quezaltepeque, la lucha por la preservación de las zonas de recarga hídrica se expresa en las ilustraciones de la comunidad. |Foto EDH / Miguel Lemus Algunos terrenos colindantes con El Cerrito han sido cercados por las empresas extractivas, hace algunos años se les permitía a los miembros de la comunidad sembrar en el sector.|Foto EDH / Miguel Lemus A pesar de la abundancia de material pétreo en el sector, las calles aledañas permanecen deterioradas. |Foto EDH / Miguel Lemus
“Antes hasta había un estanque en la cima”: extracción de material consume “El Cerrito” de Quezaltepeque
Los habitantes de las comunidades aledañas cada día experimentan más dificultades para la obtención de agua potable.