Fran Chávez, labora como docente en turismo en el Complejo Educativo caserío La Estufa, del cantón isla Zacatillo del municipio de La Unión Sur, tiene cinco años de estar ejerciendo la profesión, pero en sus planes también contempla migrar.
Chávez, de 27 años, es de la poca población de jóvenes de la isla que no han intentado migrar, pero tiene el deseo de tener la oportunidad de una visa de trabajo, antes que hacerlo de forma ilegal, “No descarto esa posibilidad y el principal motivo es el factor económico porque bien se sabe que es alto el costo económico en las isla; la gente sigue emigrando, el año pasado se fueron bastante niños, familias completas del caserío La Estufa ”, expuso.
De acuerdo con algunos líderes comunales, la gente de todas las comunidades sigue yéndose para el extranjero y ya no solo buscan Estados Unidos, ahora lo hacen a otros países donde encuentran trabajo.
En la mayoría de los pueblos la migración continúa restándole la mano de obra en la construcción, la ganadería, agricultura y servicios varios.
En el distrito de El Sauce de La Unión Norte, varios ganaderos han vendido sus reses por la escasez de trabajadores, quienes aseguran que ni la mano de obra nicaragüenses se encuentra en la zona porque muchos de esos migraron a otros países a laborar.
Raúl Castro, de la Cámara de Comercio e Industria de El Salvador, filial La Unión, explicó que por décadas se ha visto como una medida financiera el migrar a Estados Unidos, lo hacen los profesionales y todas aquellas personas que algún momento de la vida fueron afectados durante la época de la guerra,y en su momento problemas de las pandillas.
“Eso ha generado alguna separación de los padres, eso ha sido el que hacer de todas las familias en la zona oriental, en la zona norte del departamento de La Unión se ha dado una gran migración porque las oportunidades cada día se ha ido disminuyendo ese sector ha sido productivo en lo agrícola en algunas épocas, es una deuda la falta de apoyo que ha quedado pendiente de todos lo gobiernos”, confirmó Castro.
Castro manifestó que el joven no se está preparando sino que está dependiendo única y exclusivamente de la persona que está en Estados Unidos, y eso les crea a ellos mucho ocio a tal grado que actualmente se carece de mano de obra especializada y la mano de obra común para poder desarrollar algunos proyectos productivos.
Según Castro, la reducción de la mano de obra se da en todo el país, pero en el departamento de La Unión para poder cubrir esas necesidades tienen que buscar personas de Honduras o Nicaragua para trabajos de la carpintería, construcción y otros rubros.
Ricardo Muñoz, constructor del distrito de Intipucá de La Unión Sur, dice que lo fuerte en el área urbana en esa zona es la construcción, pero después de la pandemia del COVID-19 su número de empleados era de 10 . Después de 2019 se incrementó su trabajo y actualmente tiene de 6 a 7 contratos de nuevas construcciones por año.
“Las construcciones van desde nuevas viviendas, ampliaciones o remodelaciones para eso cuento hasta con 25 trabajadores algunos son locales y otros nicaragüenses que tienen muchos años de estar en el país y ya se quedaron a vivir; en Intipucá la construcción se da por las remesas”, agregó Muñoz.