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Las
céntricas calles empedradas de San Salvador en
los inicios del siglo vivieron los trajines de mujeres
visionarias que marcaron el camino de su reivindicación
en este siglo. Se lanzaron a las calles y los reclamos
por el derecho al voto constituyeron uno de sus primeros
y más fervientes anhelos.
Nombres como Prudencia Ayala, una santaneca nacida en
1901, comenzaron a sonar. Sin ninguna preparación
académica pero consciente de sus derechos como
mujer, retó al sistema social y político
de su tiempo y fue respaldada por algunas otras mujeres.
Su oposición a la desigualdad entre hombres y
mujeres le salía de adentro, tanto que a sus
16 años escribió: No todos los hombres
titulados llevan bastón. Yo lo llevaré
como insignia de valor en el combate contra los ingratos
que adversan mi amor, mi ideal, la vida que llevo.
Se dice que Prudencia, quien vestía pantalones
y usaba bastón, se convirtió además
en la primera en lanzar su candidatura a la Presidencia
de la República, hazaña que no logró,
pero demostró que una mujer era capaz de aspirar
y desempeñar cargos públicos.
Sus aspiraciones e ideas progresistas, revolucionaron
la época, mismas que compartieron otras mujeres.
Según investigaciones de CEMUJER, una de las
pioneras del movimiento sufragista y feminista en el
país fue doña María Solano de Guillén,
quien inspirada en los movimientos de mujeres en el
mundo y asesorada por la Liga de Mujeres Neoyorquinas
funda, el 19 de abril de 1922, la Sociedad Confraternidad
de Señoras de la República de El Salvador.
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Su
primera moción fue marchar por primera vez por
las principales calles capitalinas exigiendo el derecho
femenino al sufragio, hasta ese momento un derecho exclusivo
de los hombres. La respuesta del gobierno fue disparar
contra ellas; murieron 22.
Los frutos de este movimiento llegan hasta 1932 cuando
la Constitución establece el derecho a votar
únicamente a las mujeres con un alto grado académico
y que estuvieran casadas.
Aunque esto era un paso importante, la inconformidad
persistía. La caída de Maximiliano Hernández
Martínez abre espacios y estos son aprovechados.
La Liga Femenina Salvadoreña, surgida el 20 de
mayo de 1950 y es presidida por María Solano
de Guillén, organiza marchas para reclamar diferentes
derechos. Su gran triunfo llega el 14 de septiembre
de 1950 cuando la Constitución confiere el derecho
al voto sin más condiciones.
Prudencia Ayala, la señora de Guillén,
Rosa Amelia Guzmán, Ana Rosa Ochoa, Clara Luz
Montalvo, Hilda Navas de Rodríguez, Graciela
de Alfaro, Tránsito Huezo, Laura de Paz, Ana
Gloria Parrales, Lucila de González y Luz Cañas
, entre otras, destacan como principales gestoras del
sufragio femenino y que abrieron el camino de la lucha
por la igualdad de derechos que sigue vigente hasta
hoy.

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