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Marte
a la vista
La
verdadera exploración del planeta rojo comenzó
en 1964, cuando los estadounidenses enviaron la sonda
Mariner 4, que lo sobrevoló el 14 de
julio de 1965 y consiguió 22 fotografías
en las que mostraba una superficie cubierta de gran número
de cráteres, como la Luna o Mercurio.
También reveló que Marte no tiene un campo
magnético global, sino que posee extrañas
anomalías magnéticas en ambos hemisferios.
Quizás el programa espacial que más éxito
ha tenido después de la llegada del hombre
a la Luna, junto con el programa Voyager
haya sido la misión Viking, uno de
los más ambiciosos de la agencia espacial norteamericana,
la NASA, durante la década de los años setentas.

El
Viking-Lander 1 aterrizó en Marte el
20 de julio de 1976 y el Viking-Lander 2 lo
hizo el 3 de septiembre del mismo año sobre la
extensión conocida como Utopia Planitia.
En total se realizaron más de 57.000 fotos de la
superficie y los landers consiguieron cientos
de mediciones.
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Además,
con la ayuda de un brazo robot rascaron algunos puntos del
terreno circundante y analizaron las muestras recogidas
en busca de microorganismos.
Aunque en un principio se dijo que los Viking-Landers
no habían encontrado vestigios de vida, la polémica
sigue abierta. Al parecer, los experimentos y lugares donde
se realizaron no fueron los más indicados y aún
existe cierta controversia en cuanto a los resultados obtenidos.
Misión
Mars Pathfinder
La misión
Pathfinder consistía en probar si con
este tipo de misiones de bajo presupuesto sería posible
transportar algo desde la Tierra y ponerlo sobre suelo marciano
de forma segura.
La nave tuvo un costo total de 265 millones de dólares,
catorce veces menos de lo utilizado en las Viking
y solo se tardó tres años en su diseño,
construcción y lanzamiento. La misión fue
un éxito y el 4 de julio de 1997 se posaba en la
región de Chryse Planitia conocida como
Ares Vallis o Valle de Ares.
Al día siguiente de su llegada, de la sonda bajó
un pequeño vehículo, el Sojourner, teledirigido
desde la Tierra. Este robot todoterreno tenía la
misión de acercarse a las rocas que circundaban el
lugar de aterrizaje y con un sofisticado aparato realizó
múltiples análisis sobre las mismas.
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Hacia el nuevo
milenio
Con la desaparición de la Unión Soviética,
los Estados Unidos se perfilan como el principal investigador
del espacio exterior, con proyectos que tienen éxito y
que fracasan, como las pérdidas que ha sufrido con el más
reciente programa: el Mars Program, que ha tenido
hasta ahora dos fracasos: en octubre pasado se perdió la
nave Mars Climate Orbiter, que se desintegró
en la atmósfera marciana por un grave error en las mediciones
efectuadas por la NASA.
El segundo sucedió en la primera semana de diciembre cuando
se perdió todo contacto con la Mars Polar Lander.
La nave espacial, que costó 165 millones de dólares,
debía cavar una zanja de 50 centímetros de profundidad,
obtener muestras de tierra con un brazo mecánico y colocarlas
en pequeños hornos. Allí debían ser calentadas
para extraer posibles gases volátiles, como vapor de agua.
De esta manera se comprobaría si en el subsuelo marciano
hay presencia de agua en forma de hielo.

Con la llegada
del nuevo milenio, la NASA continuará enviando misiones
a Marte. También la Agencia Espacial Europea (ESA) y el
Instituto para el Espacio y la Ciencia Aeronáutica (ISAS)
han desarrollado sus propios programas de investigación.
Después de la última de las misiones propuestas,
la Mars Sample Return, quizás llegue a ser
la más ambiciosa de todas: poner sobre Marte a seres humanos
y traerlos de regreso a la Tierra sanos y salvos.
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