|
  

El
Salvador experimentó en este siglo un importante
desarrollo en literatura, teatro, pintura, escultura y
otras ramas artísticas.
Una
de las ramas artísticas más prolíficas
ha sido sin duda la literaria. Hablar de sus inicios es
hablar de Francisco Gavidia, a quien se le atribuyen las
primeras publicaciones a finales del siglo pasado y principios
del presente; incluso se le menciona como el maestro de
Rubén Darío al haberle introducido en el
verso alejandrino.
Se le reconoce como precursor del modernismo y del indigenismo
en la literatura centroamericana e impulsor del teatro
nacional. La obra de Gavidia es versátil, ya que
cultiva diferentes géneros (drama, poesía,
narrativa).
Contemporáneo al gran escritor migueleño
es Alberto Masferrer, autodidacto y humanista por excelencia,
lo que queda plasmado en el Minimum Vital,
publicado en 1929, el más famoso de sus ensayos,
y fuertemente criticado por su propuesta de un nuevo orden
social basado en el trabajo honesto.
También surge Arturo Ambrogi, autor de importantes
obras como El jetón y otros cuentos,
cuyo ambiente y lenguaje irrumpen en el cuento regional.
Luego vendría la figura de Salarrué, quien
escribió, pintó y esculpió y lo hizo
magistralmente. Es una de los literatos más admiradas
del siglo por su versatilidad y naturaleza de sus escritos
que reflejan el lenguaje popular. Tal es el caso de Cuentos
de cipotes y Cuentos de barro.
Salarrué es el único escritor salvadoreño
cuya obra ha sido escogida y difundida por la UNESCO en
América Latina.
Respecto a Claudia Lars , la doctor a Matilde Elena López
dice que es la gran lírica del siglo.
Otros críticos le reconocen su gran calidad como
sonetista y que nunca se estancara en su quehacer literario.
Tierra de infancia fue su único libro
escrito en prosa y autobiográfico. El resto de
su obra es básicamente poesía. Contemporáneo
de Claudia es Hugo Lindo, escritor que destaca en poesía
y cultiva el cuento, la novela y el ensayo.
Los
comprometidos
Roque
Dalton es sin duda la figura más representativa
de la llamada Generación comprometida
por sus ideas vanguardistas. Roque Dalton es el
innovador de la poesía salvadoreña, después
de Francisco Gavidia y Vicente Acosta. Él es la
ruptura, comenta la doctora López. La obra
fecunda y de denuncia social de Dalton, pero con un estilo
muy genuino, lo consagra dentro de las letras nacionales.
La ventana en el rostro y Pobrecito
poeta que era yo son algunas de sus obras.
Alvaro Menen Desleal es otra gran figura de este tiempo.
Su libro Luz negra lo ha consagrado más
que otras de sus creaciones y ha sido la más representada
internacionalmente dentro de las letras centroamericanas.
Luz Negra y Cuentos de barro son
las publicaciones nacionales más importantes y
exitosas de nuestro siglo. Alberto Guerra Trigueros, Manlio
Argueta, Claribel Alegría y Matilde Elena López,
entre otros, complementan el espectro de figuras literarias
consagradas, sin dejar de lado a jóvenes valores
como Kijadurías, Otoniel Guevara, Silvia Regalado
y Claudia Hernández, quien ganó por primera
vez para El Salvador el prestigioso Premio Juan Rulfo
en la rama de cuento este año.
|
|
|
|

1900
Darío
y Asturias
A Rubén Darío se le ha llamado el
príncipe de los poetas de la lengua
castellana y uno de los más grandes
líricos de la literatura universal. Nacido
en 1867 en Metapa, Nicaragua, Félix Rubén
García Sarmiento (su verdadero nombre) fue
uno de los grandes triunfadores de este siglo.
Se le considera el precursor de la literatura modernista.
Su libro Azul, publicado en Chile en
1888, es considerado el punto de partida de una
nueva corriente literaria, y sus libros Los
raros y Prosas profanas, sus obras
cumbres.
También viaja a Europa y otros países
latinoamericanos, dejando una imborrable huella
de su versatilidad como escritor. Su muerte en 1916,
conmocionó al mundo. El gobierno nicaragüense
decretó duelo nacional el dia de su entierro
y le rindió honores propios de un ministro
en la catedral de León.
Centroamérica también dio a luz en
este siglo a Miguel Ángel Asturias, considerado
el novelista centroamericano más destacado
y ganador de un Premio Nobel de Literatura en 1967
satíricos algunos, como El Señor
Presidente, publicada en 1946.
|
|
|
1900
Darío
y Asturias
En los
años setentas, el entonces Viceministerio de Cultura
y Comunicaciones crea el Premio Nacional de Cultura con
el que se pretende reconocer cada año a aquellos
que han hecho mérito en cualquiera de las ramas artísticas
que se cultivan en el país.
En 1976 se entrega por primera vez, y aunque no hay registros
exactos de quien fue el primer homenajeado. Figuras como
Toño Salazar, Pedro Geoffroy Rivas, José Mejía
Vides, Jorge Lardé y Larín y Álvaro
Menéndez Leal sobresalen entre los galardonados.
En 1983 se entrega el último de una primera etapa
en la vida de este premio al músico German Cáceres,
debido al desaparecimiento del Viceministerio de Cultura
y los efectos de la guerra. Es hasta 1994 cuando el Ministerio
de Educación, a través de CONCULTURA, lo resucita.
Desde ese año se ha reconocido a otra serie de destacados
artistas como César Sermeno, Francisco Andrés
Escobar, Camilo Minero, Alejandro Coto, Esteban Servellón
y Dorita de Ayala. El premio consta de 40,000 colones, un
pergamino y medalla de oro. |
 
|