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La
Unión del fuego
La antorcha del Fuego Nuevo, que ayer se
convirtió en el fuego de la alegría, fue
todo un acontecimiento en las calles de La Unión
Jorge Carbajal/EDH
El Diario de Hoy
deportes@elsalvador.com
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Todos los atletas que participáron
en el recorrido de la antorcha por las calles de
la Unión.
Foto: Oscar Payés |
Nunca imaginé que una antorcha
con fuego pudiera causar tanta alegría a la gente,
pero así fue.
Ayer, los pobladores de ciudad Puerto de La Unión
se volcaron a las calles a ver el denominado Fuego
Nuevo, que recorrerá los catorce departamentos
de El Salvador para luego dirigirse a la capital y dar
vida al pebetero instalado en el Estadio Nacional de
la Flor Blanca.
Luego de permanecer durante 24 horas en la Isla Meanguera,
al oriente del país, la llama regresó
a tierra firme, específicamente a la Base Naval
de La Unión.
Allí, un grupo de cadetes de cuarto año,
escoltado por varios grunetes (reclutas
de la Marina), tomaron el fuego y enfilaron con destino
a las instalaciones del Instituto Nacional de los Deportes
(INDES) en La Unión.
El grupo de militares recorrió
unos dos kilómetros desde la Base Naval hasta
el centro de la población.
De pronto, los organizadores pidieron que el fuego le
fuera entregado a Santos Reyes, un ex deportista unionense
y éste, luego de recorrer varios metros, se lo
entregó a Juan Evangelista Zelaya, un ex jugador
de Municipal Limeño.
Por las dudas
Una ambulancia de la Unidad de Salud de la localidad
seguía de cerca el acontecimiento por cualquier
emergencia, pero afortunadamente no ocurrió nada.
El fuego inició el recorrido a las 5:10 p.m y
una hora después entraba a las instalaciones
del INDES para el acto protocolario.
En cada puerta del pueblo había alguien. Un niño,
un abuelo. Una madre detuvo sus labores y salió
a la calle para aplaudir el acontecimiento, para ser
parte de los Juegos que, aunque se realizarán
a cientos de kilómetros de ese lugar, ya se viven
minuto a minuto.
A una cuadra del INDES, al final del recorrido, los
catorce ex atletas unionenses se agruparon y sirvieron
de escolta al beisbolista Wilmer Villatoro.
La antorcha fue llevada lentamente, mientras la gente
se aglomeraba y algunos que habían llegado tarde
a la cita preguntaban qué estaba pasando.
Al final del acto, el gobernador departamental, Jorge
Escobar, recibió de Villatoro el fuego y se lo
entregó al alcalde, Mario Sorto, para que encendiera
el pebetero ubicado al centro de la cancha de baloncesto,
donde hacía unos minutos se desarrollaba un partido
entre amigos.
Luego de una noche iluminando La Unión, el Fuego
Nuevo partirá rumbo a Jocoro y luego a San Francisco
Gotera.
Los pueblos del oriente del país serán
en los próximos días testigos de su recorrido.
Se espera que para el 22 de noviembre, la luz de la
alegría se encuentre ya en la capital, en espera
de la inauguración de los XIX Juegos.
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